Recientemente hemos evaluado con mayor profundidad las experiencias que viven las MiPymes en eventos masivos de difusión. En ellos lejos de encontrar variedades y contrastes de valor, se visualiza una monótona y simplista “tienda de Miscelánea” con opciones poco claras, no dirigidas y hasta a veces absurdas.
Es indispensable que para poder adoptar una metodología, entendiéndose con ello un método teórico que pueda ser aplicada a la práctica, es necesario conocer todas las variables que se involucran en ella para así incrementar la probabilidad de éxito.
La expresión ante dichos resultados: ¿Porqué?!! (Nótese mi doble exclamación) ¿Qué acaso mis clientes, que a su vez fueron prospectos a clientes, no son los que “nutren” mis ingresos?, entonces ¿Porqué no dedicar el tiempo necesario a su análisis?
Las empresas (Corporativas, Pymes, Micros) y/o emprendedores pueden desarrollar actividades y procesos para dirigirse a este mercado que les generen nuevos ingresos.
Por lo que posicionarnos en este nicho exige una cultura innovadora que identifique las necesidades básicas alineadas al desarrollo de soluciones con aspectos de calidad apropiados a sus condiciones laborales, climáticas y de usabilidad; complementada a una estrategia eficiente de adquisición y distribución que permita la conexión directa con los nuevos prospectos.
Mucho se ha comentado sobre el vínculo que debe existir entre los productos/soluciones con el mercado, sin embargo, dada la necesidad de sobrevivencia, como característica principal de las Pymes, poco se analiza el dimensionamiento de un mercado especial.
En la etapa de Planeación se contempla todas las variables internas y externas que durante el proceso pueden impactar mis objetivos.
Independientemente del negocio o giro de nuestra empresa marcar parámetros que permitan detectar si realmente cumplo con las expectativas de mis clientes/usuarios finales es de suma importancia, ya que un buen indicador puede no solo elevar el “ego empresarial” puede también y debe impactar positivamente las finanzas de mi empresa.
¿Cuántas veces hemos comprado productos que no precisamente cumplen con mis expectativas? He de confesar que yo en lo particular muchas veces, sin embargo siempre me pregunto: ¿Qué fue lo que me orillo a comprar semejante “cosa”?
Una empresa se da cuenta de su situación económica y si está en quiebra aproximadamente 6 meses después de estarlo, es decir que durante 6 meses operan y gastan normalmente sin ninguna acción correctiva.
Tuesday, August 17, 2010
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