Educación y crecimiento económico

Educación y crecimiento económico. Hace algunos años leí un libro que a través de observaciones empíricas intentaba identificar algunos factores mediante los cuales una economía crecía más que otra: Good Capitalism Bad Capitalism. En el se identificaban 4 tipos de capitalismos: 1) el guiado por el estado (China), 2) el orientado a servir a grupos oligárquicos (Rusia), 3) el  impulsado por las grandes empresas (Europa) y 4) el capitalismo impulsado por los emprendedores (EEUU).

Sin embargo, para generar desarrollo económico, independientemente el tipo de capitalismo que se elija, los autores identificaron dos factores fundamentales: a) educación y b) inversión en infraestructura.

En una convención de periodistas en Ámsterdam, me tocó compartir la mesa con el director de un diario flamenco y la directora editorial del principal periódico de Corea.  Le pregunté cuál era la clave para el milagroso crecimiento económico que había registrado su país en las décadas pasadas y que transformaron por completo al país. Indignada me contesto, que el desempeño de su país no era consecuencia de un milagro sino de colocar la educación como columna vertebral de la sociedad y como el principal valor sobre el cual se sostiene.

Como ejemplo me dijo que la casa más valiosa no es aquella a un lado de un parque, sino la que se encuentra próxima a una escuela rankeada en el transparente sistema educativo coreano como de excelencia. Comentó que, basada en su educación ella había logrado movilidad social: “Mis padres eran unos campesinos pobres que se esforzaron mucho para que sus hijos estudiaran; lo aproveche, estudié Letras Inglesas y un MBA en Wharton – la escuela de negocios mejor rankeada en aquel momento por Business Week”.

Indagando más sobre el caso de Corea, me encontré con una lecture que me ayudó a comprender un poco mejor “el milagro coreano”.  En esta el profesor Brad DeLong de la Universidad de California en Berkeley, relata los factores que hicieron que Corea pasara de ser una economía agrícola con un nivel de desarrollo similar a la media de los países africanos, a la actual potencia tecnológica.

Dentro de los criterios que identifica DeLong, que permitieron el milagro coreano se encuentran: Un alto nivel de inversión (30% del PIB), una política de sustitución de importaciones que alimento el crecimiento de la planta productiva nacional, tasas de interés sanas, el establecimiento de una política industrial orientada a la exportación a través de empresas gubernamentales y  dos que resultaron fundamentales: el nivel educativo alto de la población en general y una distribución de ingresos igualitaria.

Corea es el vivo ejemplo de las políticas que se describían en el libro publicado por la Yale University Press que mencionaba al inicio del post, es una economía que se supo transformar y de una sociedad que avanzó al ritmo de esta, basados en la inversión en infraestructura y la educación.

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