Puntos clave para generar oportunidades de negocio

En la etapa de Planeación se contempla todas las variables internas y externas que durante el proceso pueden impactar mis objetivos. Si soy capaz de realizar una agenda de actividades con el suficiente tiempo, sustentando en estadísticas y asignadas a responsables formales, estaré mitigando el riesgo no solo de fracaso de objetivos y pérdidas económicas, sino la posibilidad de perjudicar la imagen y confianza de la empresa o producto con el mercado, clientes y/o proveedores. Por lo que analizar, sistematizar y replantear ideas se vuelve relevante en esta etapa; además de contemplar no solamente el punto de vista interno sino la retroalimentación de externos que enriquezcan y mejoren mi iniciativa.

Si hubo una correcta planeación, la Ejecución debe ser un “reloj” en marcha que requiere monitoreo constante para que todo se mantenga bajo control. Cuando mi ejecución pretende impactar a una audiencia, con producto nuevo o existente, es importante recordar  que innovar no es inventar el “hilo negro”, es modificar lo ya existente para evolucionarlo y alinearlo a las necesidades del mercado.

Finalmente el Seguimiento y rendición de resultados completa el ciclo del “proyecto” y de sobra es enfatizar que el  esfuerzo no medido no pude ser mejorado y por ende jamás se detecta los procesos, actividades o responsables que funcionaron o no, además de la certidumbre en el retorno de inversión en gente, materiales, proveedores y tiempo.

Es indispensable contar con indicadores cualitativos y cuantitativos que permitan evidenciar el avance positivo de los objetivos inicialmente planteados. Documentar  los procesos al inicio, durante y al término de las actividades, es sencillamente ¡Una Mejor Práctica!

Comentarios y/o Sugerencias: eduardo.carbajal@visionaria.com

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