Gestión del poder: El poder que gobierna la empresa.

Gestión del poder: El poder que gobierna la empresa. Una vez explicado el poder que ejerce una organización para con el exterior,  resulta indispensable analizar la forma en que el poder se manifiesta para tomar el control de la empresa. Mucho se ha escrito sobre la gobernabilidad de las grandes empresas en los últimos meses, sobretodo a partir de los fraudes contables detectados en grandes corporaciones internacionales.

Cada vez es más complejo definir quien o quienes deberían detentar el control de las empresas. Existen corrientes, sobretodo de izquierda, que arguyen que debería ser de los trabajadores o el estado. En la posición contraria, la derecha defienden el  derecho que tienen los dueños del capital a definir el curso que sus negocios deben seguir.

Por supuesto existen puntos intermedios siendo probablemente donde situaré mi posición. Los dueños de los negocios, los accionistas, cada vez tienen menos representación proporcional suficiente como para tomar una decisión definitiva[1] y poner de acuerdo participaciones de capital tan fragmentadas puede resultar sino imposible cercano a ello.

Por otro lado la posición de la izquierda comenzando por la nacionalización, es decir, el control de empresas por el estado, salvo honrosas excepciones, ha resultado un fracaso. El estado debe avocarse  a las funciones que le son propias y ceder la generación de riqueza a quien sabe hacerlo: el sector privado. Por otro lado, se ha demostrado que la financiación a través de recursos propios  es más productiva que la simple aportación inicial de trabajo. Además como adecuadamente anotaba Drucker en la sociedad postcapitalista[i], ahora más que nunca en la historia los trabajadores son dueños de las empresas – medios de producción – a través de sus posiciones en los fondos de pensiones, quienes a su vez son los dueños del capital social de las empresas. Con lo anterior se alcanza uno de los ideales del marxismo, al ser las empresas de quienes en ellas trabajan.

Los comentarios que hasta ahora he señalado sobre el punto sirven exclusivamente como una breve introducción y a continuación sobre la base del modelo descrito por Mintzberg[ii], analizaré las diversas formas en que se ve reflejado el poder para el gobierno de la empresa.

Como se puede observar en el modelo de la herradura propuesto por Mintzberg, se pueden asumir ocho posiciones, a uno de los extremos se encuentra la nacionalización y del lado opuesto la reintegración. En las próximas líneas se explicarán brevemente cada uno de ellos.

  • Nacionalización: En esta posición, se asume que el gobierno de la empresa lo detenta el estado. Las razones usualmente pronunciadas para sostener esta posición son de seguridad nacional; el de garantizar la prestación de un servicio o que la empresa pertenece al patrimonio de todos los ciudadanos. Hasta la década de los setenta y primeros años de la de los ochenta, esta fue una posición muy defendida por los gobiernos. Sin embargo, al cambiarse de un modelo keynesiano de desarrollo a una economía de libre mercado, fue necesario desincorporar de la estructura gubernamental aquellas entidades que tuviesen viabilidad económica propia, para fomentar la competencia y el desarrollo económico del país.
  • Democratícese: Es una posición que exige la apertura del gobierno de la empresa a un determinado grupo de interés, sean los trabajadores, proveedores o consumidores, ya sea a través de su administración o  de posiciones en sus órganos de gobierno.
  • Regúlese: Es la posición en la que se considera que solo bajo el control gubernamental, se puede potenciar el desarrollo de la empresa de una manera segura. Aunque la regulación tiende a disminuir, aun prevalecen diversos tipos de regulaciones, por ejemplo: en precio, exigencia a tener una participación estatal mínima dentro del capital social, o simplemente a través de reglas de carácter general emitidas por agencias reguladoras de un sector en específico.
  • Ejérzase presión: Es la posición adoptada por determinados grupos para no solamente cambiar la estructura de gobierno de la empresa, sino de la misma estrategia de la empresa. Ejercer presión sobre una entidad puede generar una respuesta hacia las solicitudes que le son planteadas por la sociedad. Por ejemplo, grupos ambientalistas pueden obligar a cambiar la ubicación de una fábrica que contamine, o hacer que un banco otorgue préstamos sin intereses ni comisiones a una minoría que lo solicite.
  • Confíese: es el punto medio del arco, y también entre la posición económica y la social. En este punto el poder lo detenta la administración y se confía en la buena voluntad de las personas que la detentan.
  • Ignórese: En este punto se considera que las necesidades sociales son atendidas mediante la satisfacción de metas económicas.
  • Indúzcase: Las empresas son fomentadas por el gobierno a través de reducciones de impuestos, subvenciones o cualquier otro medio a realizar una transformación en beneficio de la sociedad.
  • Reintégrese: Esta posición busca retornar a los accionistas el control sobre la empresa. De la misma manera, procura más beneficio económico que algún social. Las empresas no fueron creadas para fundar instituciones de beneficencia sino para ganar dinero y regresárselo a modo de dividendos a los accionistas.

Muchos acontecimientos han ocurrido desde el momento en que fue escrito este artículo del estratega canadiense, mas no por ello ha perdido vigencia. Se acotaba a modo de conclusión que las organizaciones deberían situarse en un punto próximo al “confíese”, mas debemos ubicarnos en la época en que fue escrito, principios de los ochenta y observar la practica nulidad de fraudes contables en aquellos momentos. En este momento, me situaría en un punto entre reestablecer y confiar. Es decir, a través de los órganos de gobierno corporativo, acotar el poder de los administradores y con ello evitar los lamentables acontecimientos presentados en los dos últimos años en diversas partes del mundo.

Sobre el punto de aumentar el poder a los consejos de administración Felton[iii], realizaba varias sugerencias, de entre las cuales se podrían resaltar: la incorporación de consejeros independientes[2] e incluso la de un presidente ajeno a la administración, la revisión salarial de los altos cargos y que la misma se encuentre fijada con base en criterios de beneficio hacia la compañía.

En el mismo sentido el autor resalta la necesidad de contar con información confiable en tiempo y forma y también resultará esencial que los consejeros se encuentren familiarizada con la misma a fin de poder tomar buenas determinaciones y dar seguimiento a la estrategia de la compañía.

Muchos de los puntos antes señalados se han ido moviendo hacia las propuestas que hacia Felton, tal y como se ve reflejado en una encuesta recientemente publicada en la misma revista y dirigida por el mismo autor[iv].

Para referirse a la serie completa de “La gestión del poder”, véase también:

Visión de las Empresas: La gestión del poder

Gestión del poder y los juegos políticos del poder ilegítimo

La gestión del poder: El poder para con el exterior


[1] Aunque en México, todavía tenemos un esquema de propiedad con alta concentración en un solo dueño o un pequeño grupo de accionistas, como en la mayoría de los países donde existe un sistema jurídico basado en el modelo francés, la globalización y la integración de las bolsas de valores en el mundo fomentará la fragmentación del capital, y con ello el poder de injerencia de los grupos de inversionistas mayoritarios.

[2] Por consejero independiente debiéramos entender a aquella persona que se encuentre ajeno a conflictos de intereses con la empresa y con la capacidad de aportar elementos valiosos a la estrategia de la empresa.


[i] DRUCKER, Peter, La sociedad postcapitalista, Norma, Colombia, 2000.

[ii] MINTZBERG, Henry, ¿Quién debe controlar la corporación?, en El Proceso Estratégico, Conceptos, contextos y casos, 2ª Edición, Prentice Hall, México, 1993, 435-454 pp.

[iii] FELTON, Robert, F., et al, Change across the board, en The Mc Kinsey Quarterly, Number 4, 2002.

[iv] FELTON, Robert, F., What directors and investors want from governance reform, en The Mc Kinsey Quarterly, Number 2, 2004.

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